miércoles 15 de febrero de 2012

Del 14 de febrero

Ha sido el 14 de febrero más extraño del mundo y creo que ha sido el mejor.
Para empezar todo acaeció el mismo día del apocalipsis. Mi vital alegría de las últimas dos semanas sufrió un pequeño repliegue hacia los bosques de mi psique.
Cómo odio esas conversaciones de presagios, de adioses adelantados. "Quizá para junio o agosto yo ya no esté. Y me perdonarás por no estar." No te me adelantes, destino, que aún no existes.
Y entonces, en espera de alguna llamada de alguien para decirme amigo, recibo otra que se llamó malas noticias. La pesadumbre, los adioses se multiplican.
Y luego, con esas cosas encima (ninguna de ellas un hombre), me acompañan al funeral y alivian mis nervios un par de amigos con los que muchos años después, casi 10 para ser más exactos, no pensé que contaría y que serían mi apoyo, el abrazo que necesitaba y la presencia que me sostendría el día de ayer. (La intemporalidad ya no existe ni en mí ni en mi discurso)
Y ya en el funeral, el perdón, la plática intensa y las bromas de la muerte (puro miedo ni más ni menos) fueron las que quitaron de mi vista el intenso nerviosismo. Un cigarro también ayudó.

No puedo explicar el por qué fue uno de los mejores 14 de febrero que he pasado. No me regalaron ni un globo, no me dijeron que me querían, me adelantaron adioses y fui a un funeral. Pero al regresar por la noche, a las 2 para ser más exacta, y me acosté, sentí una placidez semejante a la plenitud, pero sin el pecho a punto de explotar, sin la sonrisa, y con el cansancio cerrándome los ojos.

miércoles 8 de febrero de 2012

Éste es un amor...

Éste es un amor que tuvo su origen

y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.

Un amor bien nacido de ese mar de sus ojos,
un amor que tiene a su voz como ángel y bandera,
un amor que huele a aire y a nardos y a cuerpo húmedo,
un amor que no tiene remedio, ni salvación
ni vida, ni muerte, ni siquiera una pequeña agonía.

Éste es un amor rodeado de jardines y de luces
y de la nieve de una montaña de febrero
y del ansia que uno respira bajo el crepúsculo de San Ángel
y de todo lo que no se sabe, porque nunca se sabe
por qué llega el amor y luego las manos
-esas terribles manos delgadas como el pensamiento-
se entrelazan y un suave sudor de -otra vez- miedo,
brilla como las perlas abandonadas
y sigue brillando aún cuando el beso, los besos,
los miles y millones de besos se parecen al fuego
y se parecen a la derrota y al triunfo
y a todo lo que parece poesía -y es poesía.

Ésta es la historia de un amor con oscuros y tiernos orígenes:

vino como unas alas de paloma y la paloma no tenía ojos
y nosotros nos veíamos a lo largo de los ríos
y a lo ancho de los países
y las distancias eran como inmensos océanos
y tan breves como una sonrisa sin luz
y sin embargo ella me tendía la mano y yo tocaba su piel llena de gracia
y me sumergía en sus ojos en llamas
y me moría a su lado y respiraba como un árbol despedazado
y entonces me olvidaba de mi nombre
y del maldito nombre de las cosas y de las flores
y quería gritar y gritarle al oído que la amaba
y que yo ya no tenía corazón para amarla
sino tan sólo una inquietud del tamaño del cielo
y tan pequeña como la tierra que cabe en la palma de la mano.
Y yo veía que todo estaba en sus ojos -otra vez ese mar-,
ese mal, esa peligrosa bondad,
ese crimen, ese profundo espíritu que todo lo sabe
y que ya ha adivinado que estoy con el amor hasta los hombros,
hasta el alma y hasta los mustios labios.
Ya lo saben sus ojos y ya lo sabe el espléndido metal de sus muslos,
ya lo saben las fotografías y las calles
y ya lo saben las palabras -y las palabras y las calles y las fotografías
ya saben que lo saben y que ella y yo lo sabemos
y que hemos de morirnos toda la vida para no rompernos el alma
y no llorar de amor.


Efraín Huerta

miércoles 1 de febrero de 2012

Una vela

Una esperanza chiquita, como flama de una vela que se está consumiendo dentro de un vaso de cristal, segura tras el cerco protector y límpido, me mantiene el alma inundada.

viernes 27 de enero de 2012

Catarsis

Y digo hasta lo que no quiero decir y lo que no estoy segura de saber.
Me sirve la catarsis. Saco todo lo que quiero que esté afuera. Quiero que salgan de una vez todas las lágrimas que he querido llorar. Qué difícil es estar encerrada en estas cuatro paredes; y sin embargo, no querer salir tampoco. Y qué difícil es estar con el ánimo para arriba y para abajo.
Después de ayer, empecé a perdonarme. Empecé a perdonarte también. No sé cuánto más he de tardar. No sé cuánto te engañé o cuánto me engañaste, o cuánto nos engañamos. Ya no importa. Una pequeña parte de mí aún tiene una pequeña duda, como la pequeña flama de una vela en medio de la calle. Tarde o temprano se apagará. Somos lo que fue, fuimos lo que ya no es. Y si algún día llega a ser de nuevo, no seremos nunca más ésto. De eso me encargué yo. Y corresponde a ti y a mi que no vuelva a suceder de esa manera.
Suerte. Mucha suerte. Enamórate, enójate, ahora sí ódiame, ríete, juega, investiga, encuentra opciones, cumple tus objetivos.
Después de unos días, volveré a sentir ese inmenso dolor y esa nostalgia. Volveré a creer que todo está muy mal, que recordaré sólo el daño que me hiciste y lo mucho que me cuesta. Pero esta pared está de testigo de que libro todos los días una lucha interna y que no me queda de otra más que salir victoriosa de ella.


Lo siento.

jueves 26 de enero de 2012

La bruja

Y descubrió que sí estaba enamorado de ella, más de sus letras que de su sonrisa o sus grandes pestañas donde cabían varias gotas de rocío.

Estaba más enamorado de las brujerías constantes y de las caricias posibles.
Estaba enamorado y le mintió.

Sí era una bruja y sí pendían de sus pestañas esas... esas, ¿qué?

miércoles 25 de enero de 2012

La primera y la última

Esta es la primera y la última vez que hablaré de lo que me sucede en este momento. No quiero preguntas, no quiero dar explicaciones. Escribo esto porque tenía que escribirlo, porque es necesario que lo diga a alguien o a algo. Sí, éste blog es un drama en carne propia. Es una buena obra de teatro fatídica y dramática. Así lo será en este momento.

Hoy me dijeron que no tendré el trabajo que me esperaba. Ya van tres trabajos en los que el resultado es ése. Y esta vez mi decepción llegó a grados mayores porque a pesar de que entregué mis papeles justo a tiempo, hice un excelente examen (sin temor a equivocarme, puedo decir que acerté a todas, a todas!!!) y me presenté bien arreglada (¡!), le dieron el trabajo de antemano a vari@s que por tener buenas conexiones, ni siquiera tuvieron que ir a su entrevista. maldito nepotismo en México y en instituciones que castigan esa clase de acciones. Lloré de decepción y de coraje. Ahora tengo que buscar algo más, algo que no consista precisamente en atender cajas en la comer o atender un oxxo. Quiero mi libertad económica, la quiero ya.

Hoy también fui al gimnasio. Mi meta es bajar 4 kilos de depresión, ansiedad y vivir en la casa paterna donde abundan los alimentos y el tiempo para comerlos. Me dolió la espalda. Una señora de 50 años se cansó menos que yo. Me frustró mucho. Ahora tengo dolor de cabeza porque fue demasiado esfuerzo para mi.

Y también... también te extraño. Y sé que cuando leas este blog, porque sé que lo lees me vas a querer llamar para aclarar las cosas. No, no me llamarás, porque yo te lo digo. Me dijiste que yo no tenía derecho a exigirte nada ni a tomar decisiones por ti. Y sí, las tomaré. Decido que no me llamarás. Porque lo que digo aquí, lo siento y estoy segura de ello, es así. Y porque en estos momentos sólo estoy de "tiranetas" y esto que digo es verdad. Y la verdad es que te extraño. No me arrepiento de nada. Te sigo amando, y me parece aún más inverosímil ésto porque cada vez que hablamos ahora, terminamos diciéndonos que nos amamos. Y terminamos. No, corrijo, te terminé. Estoy convencida y no es masoquismo. Te extraño.
Y me da un enorme gusto leer que le dices preciosa a Elena, porque en verdad lo es; que fortaleces tu relación con Susana, te lo dije, ella es lo más cercano a la mujer ideal para ti; que a Mariana le sudan las manos cuando está contigo y que la buscas con total alegría; que te arreglaste con Chayas porque a pesar de todo, siempre ha sabido sacarte una sonrisa sincera (cosa que pocos logran); que Nydia te entiende más que nadie (siempre lo hizo) y me entiende a mí. Me da gusto que sigas con tu vida sin esperarme. Eso te lo pedí, porque sabía que lo harías. Siempre lo has hecho. Y que lo haces aún a pesar de los golpes que le has dado a la pared, del tiempo que has llorado, de las noches insomnes que has pasado soñando conmigo y despertando con la certeza de que no estoy más contigo.
No podías detenerte junto a mí. Mi vida se detuvo hace mucho y hace mucho que no caminaba contigo. Estabas con una sombra. Era diferente, sí. Te lo repetiré hasta el cansancio, somos diferentes: tú rápido, yo lenta; tú fuerte, yo más débil; tú propositivo, yo pasiva. Y amaba todo eso de ti, porque eras distinto. Eso no implica que no hiciera daño ser tan diferentes. ¿A dónde íbamos a parar si seguíamos así, yo apresurándome y tú deteniéndote? El amor no es suficiente y aunque es un aliciente, nos hizo falta más comprensión, mas defendernos cada uno a sí mismo. Nos hizo falta crecer más los dos, madurar, ser niños grandes que no se gritan porque no están de acuerdo, que no se lastiman cada que hay una pelea, que son capaces de reparar el daño que se hacen y no buscan la manera de cobrarlo, que no se dan cuenta cuándo una cosa hace mal al otro, no nos dábamos cuenta. Son muchas cosas que no supimos manejar, y que, aunque sean parte del madurar, no pudimos en más de dos años hacerlo.
Sí, la esperanza es lo único que queda. Y también te extraño. Siempre te extrañaré. Extrañaré al novio, al amante. Pero más aún extrañaré al amigo que supo dejar de ser novio y amante cuando lo necesité. Espero haberlo hecho yo también. Y soy feliz, aunque te extraño, porque veo que sales adelante, con la mejor cara que puedes y eso me motiva a mí a salir también. A caminar paso a paso de nuevo. Tengo las piernas entumecidas, como hoy lo comprobé cuando fui al gimnasio.
Después de confesarle a internet mis tormentos, me siento más tranquila y más segura. Aún así, eviten preguntas. Sólo admito comentarios para darme ánimos. Jo.

domingo 22 de enero de 2012

Resistencia

Hoy, de repente y sin que nada ni nadie lo pudiese prever, el foco de mi habitación estalló.
En la tarde, lo miraba con desdén, y pedí que lo cambiaran por otro.

Hoy, de repente y sin que nada ni nadie lo pudiese prever, desee dedicar una canción.
En la tarde, me la dediqué.

Hoy, de repente y sin que nada ni nadie lo pudiese prever, me asaltó la duda.
En la tarde, o más bien, ya en la noche, mi duda quedó resuelta.

Hoy, de repente y sin que nada ni nadie lo pudiese prever, quise con todas mis fuerzas.
En la tarde, me resigné a hacerlo porque siempre lo haré. No se puede evitar.

Hoy, de repente y sin que nada ni nadie lo pudiese prever, me alegré de que me odiaras.
Me alegré mucho, de verdad. Supe, y pude comprobarlo, que mis deducciones eran justo las que me había planteado antes de todo el derrumbe. Sabía exactamente qué pasaría.

Hoy, de repente y sin que nada ni nadie lo pudiese prever, mi corazón se mostró más fuerte de lo que me imaginaba.
En la tarde, o más bien desde hace unos días, mi corazón y mi razón estuvieron en paz.

Todo esto es mera resistencia, es fuerza de voluntad. Es que sé qué voy a hacer.